Triatlón en Hacienda Pinilla, Guanacaste, Costa Rica

Este evento lo tenía planificado dentro de mi calendario como preparación para participar en diciembre en la larga distancia ¨Ironman¨.
Cuando me inscribí y asistí nunca me imaginé lo diferente que sería este evento de los anteriores, pensé que sería un evento que transcurriría en forma natural, recuerdo que el día que llegué al hotel, que estaba muy cerca del mar donde nadaríamos, decidí ir a probar el agua, para sentir la temperatura, cuando llegué a la playa la que estaba justo en frente del hotel me di cuenta de lo revuelto que estaba el mar, yo sabía que ese mar no era nada tranquilo pues es un lugar en donde suelen ir los surfeadores y ya solo eso me decía mucho, teniendo el mar de frente decidí como usualmente hago no darle mucha vuelta al tema de las altas olas y entré, desde que iba entrando ya sentía la fuerza del agua y lo inteligente que había que ser para que no te estallara una ola encima, me fui poco a poco hacia adentro hasta el punto en donde las olas estuvieran un poco más tranquilas, observé que ese punto no era cercano sino que estaba ya bien lejos de la playa por lo cual decidí quedarme ahí practicando como esquivar las olas tan fuertes que se venían, cuando entraba y se venía la ola me encogía, tomaba aire y la pasaba por debajo, eso me lo había enseñado mi papá, después de unas cuantas olas me di cuenta que los pies era lo último que entraba bajo el agua y la ola me jalaba con fuerza desde ellos hacia arriba, así que empecé a hacer lo mismo pero encogiendo las piernas y vi que funcionaba perfecto, era un tipo de posición fetal, me quede ahí, como vi que venía cayendo el sol decidí empezar a salir, la estrategia para salir sería parecida a la de la entrada pero esta vez la desventaja era que llevaría las olas de espalda así que debía prestar el doble de atención para que no me cayera encima ninguna, la frecuencia de las olas era alta y a veces apenas daba chance de respirar dar unas brazadas y ya venía la otra ola así que tocaba repetir la maniobra, fui saliendo poco a poco hasta que llegué a la playa, hasta ese momento me di cuenta que tenía audiencia, ahí estaban los organizadores del evento esperando a ver si yo iba a lograr salir de ese embrollo en el que solita me había metido, creo que estaban preocupados, cuando salí me dijeron: -¨estábamos esperando a ver cómo usted iba a salir de ahí¨-, yo les dije que solo quería probar el agua para mañana y me dijeron: -¨para empezar no es acá donde se va a nadar es allá, me señalaron un punto que apenas veía, además esta es la zona más peligrosa, el mar es muy fuerte y en el fondo hay corales filosos¨-, yo sentí esos corales varias veces cerca pero con mi maniobra fetal logré salir ilesa.

Acto seguido ir a descansar para el día siguiente cuando sería el evento, como siempre toca madrugar bastante, comer bien, hidratarse, calentar y verificar que todos los implementos estén en su lugar, cuando íbamos caminando al lugar de salida en el mar noté que estaba igual de fuerte que el día anterior, pero efectivamente en ese punto la entrada era un poco mejor de la que yo había hecho el día anterior por lo cual me tranquilicé, la organización decidió esperar un poco a que el oleaje bajara, un poco fue como más de una hora, eso implica que todos los participantes nos encontrábamos en la playa contemplando tremendo espectáculo que se convertía en tortura, es como ver una escena que asusta muchas veces seguidas, así era cada ola, el mar hacía el rebobinado una y otra vez, ya pasado mucho tiempo, la organización tomó la decisión de dar salida al evento, durante todo ese tiempo de espera tomé varias decisiones, yo solía nadar con el número puesto, ese día no lo haría porque de ahí alguien si entraba en pánico me podía jalar al fondo para salvarse, revisé cuidadosamente que no tuviera nada de donde alguien me pudiera jalar y me puse vaselina por si alguien me tomaba de un brazo, he de confesarlo para que se resbalara, era supervivencia pura, yo no estaba entrenada para rescate acuático así que era mejor que se salvara uno a que se perjudicaran dos, recuerdo que cuando se dio la salida mucha gente no entró, otros al acercarse se echaron para atrás, en cuenta algunos atletas élite, y otros nos aventuramos a descubrir cómo entrar sin que nos cayera una ola encima, me di cuenta que no había chance se entraría siendo revolcado y se saldría de la misma manera, así que aplicando lo del día anterior procuré nadar hasta al punto donde ya no reventaban las olas, en este caso sí se lograba llegar a este punto pues se entraba bastante con relación a la playa, una vez ahí todo era concentrarse para sacar los 1500 metros, con oleaje sí pero se lograba manejar, algunas veces la brazada caía en el aire pues la ola te levantaba, pero uno seguía de todos modos todos estábamos en la mismas, faltando 500 metros empecé a planificar la salida, llevaba un ritmo muy rápido lo sentía en la respiración y me dije: -¨si voy saliendo y una ola me agarra y me tira al fondo no voy a tener aire para aguantar y volver a salir¨- así que bajé el ritmo previniendo lo anterior, iba con mucho cuidado calculando ver hacía atrás para saber cuándo tocaba consumirse para esquivar la ola, lo logré en un 99% de las ocasiones pero vino el 1% y me cayó justo encima casi llegando, ¡qué poca gracia me hizo!, cuando pensé que saldría sin revolcón, me tocó al igual que a la entrada, uno y bien fuerte, dicho y hecho la ola me cayó y me tiró hasta el fondo, no sé cuántas vueltas di, casi pierdo los lentes y la gorra, la faja del monitor cardíaco me quedó en la cintura, por dicha había bajado el ritmo tal y como lo había planificado, de lo contrario no hubiera contando con el aire suficiente para ese tremendo revolcón, cuando saqué la cabeza no sabía ni para dónde estaba la playa pero justo en ese momento vi una mano, era de uno de los organizadores que estaban ayudando a salir a la gente que habíamos entrado, me indicó para donde seguir, ya podía hasta pararme en la arena, logré llegar a la playa, tan exhausta como nunca antes lo había estado en un evento y aún faltaba la bici y la corrida, el reto era terminar, esa fue la mentalidad que asumí, así logre cruzar esa meta, una más en mi camino al ¨Ironman¨.

En este evento se retiraron más de 50 personas, algunas se fueron corriendo a la bicicleta como si hubieran nadado, no hubo manera de controlar quien completó la natación y quien no, luego conversando con alguien que participó me dijo que él había sido uno de esos que no nadó y que así logro ganar en su categoría, me comentó que él no había entrado al mar porque nunca encontró una ventaja y yo en mis adentros me decía que ventana y que nada, eso ahí no existía, era revolcón asegurado para poder entrar.
En mi próxima publicación les hablaré de un evento, el siguiente en el calendario, me refiero a uno muy conocido que es la carrera Correcaminos.

Triatlón, Hacienda Pinilla, Guanacaste, Costa RicaTriatlón, Hacienda Pinilla, Guanacaste, Costa Rica

 

 

 

 

 

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