Biografía de Lionel Messi

Lionel Messi es un futbolista profesional de nacionalidad argentina que se ha clasificado como uno de los mejores jugadores del mundo en la historia del fútbol.

Es el único jugador en la historia en ganar cinco balones de oro de la FIFA, también fue el primer jugador en ganar tres Botas de Oro Europeos y en el transcurso de su carrera ha sobrepasado muchos récords mundiales.

Lionel nació en una familia amante del fútbol en el centro de la Argentina, desarrolló una pasión por el deporte a una edad temprana y pasó su infancia jugando al fútbol con sus hermanos. Se incorporó al equipo juvenil de Newell’s Old Boys cuando era joven y comenzó a jugar para el equipo sub-14 del FC Barcelona cuando tenía 13 años.

Tras haber hecho su debut competitivo cuando tenía 17 años, Messi rápidamente se estableció como jugador integral para el Barcelona club. Su primer gran éxito llegó en la temporada 2008-09, durante la cual ayudó a Barcelona a alcanzar el primer triple en el fútbol español.

Lionel Messi es hijo de Jorge Messi y Celia Cuccittini en Rosario, provincia de Santa Fe. Tiene tres hermanos, dos hermanos mayores Rodrigo y Matías, y una hermana, María Sol. Su padre era trabajador de una fábrica de acero y su madre trabajaba como conserje a tiempo parcial.

Desafortunadamente, Messi fue diagnosticado con una deficiencia de hormona de crecimiento cuando tenía once años. A pesar de ser inmensamente talentoso, no le ofrecieron ayuda de los clubes locales, que no estaban dispuestos a pagar por su tratamiento.

Una de las primeras señales de la enfermedad fue que todos los niños de su edad iban creciendo menos él. Para su tratamiento se requería de inyecciones de hormona para ayudarle a crecer estas inyecciones debían aplicarse todos los días e inicialmente fueron cubiertas por un seguro pero cuando vino la crisis en Argentina la situación cambió y su enfermedad ya no podía ser cubierta ya que su tratamiento costaba alrededor de $1300 mensuales y para este momento aún le restaba un 30% de su tratamiento, la familia entró en una situación de desesperación los equipos se negaban a patrocinar su tratamiento pues para ese momento la situación económica era crítica en todo el país y eso no deja por fuera los clubes deportivos.

Con la intervención de su médico endocrinólogo quien había estudiado en España lograron hacer un contacto para que Lio viajara con sus padres a Barcelona ya que todo contacto por medio de los intermediarios deportivos se había dificultado, el resto de sus hermanos tuvo que quedarse en Argentina.

En Barcelona Lio recibió el 30% de su tratamiento restante gracias al club que lo patrocinó y logró alcanzar la estatura normal para un chico de su edad

Realmente la historia de Messi impacta mucho especialmente por su entorno familiar, social, económico y para ese momento político, si no hubiera sido por la fortaleza de sus padres para luchar y darle a su hijo ese tratamiento que requería nunca hubiéramos conocido a esta figura del deporte que tanto impacto ha generado a nivel mundial por tantos años.

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Biografía de Larisa Latynina

Esta gimnasta rusa, nacida en 1934, ganó un impresionante número de dieciocho medallas olímpicas entre 1956 y 1964.

Su récord de medallas es un récord para cualquier atleta en la historia de los juegos, fue también la primera mujer en ganar nueve medallas de oro en una olimpiada.

Sus exhibiciones gimnásticas agradables a la audiencia comenzaron una era de dominación rusa en el deporte, ella fue la primera de una serie de mujeres gimnastas talentosas que ganarían la atención del mundo fuera del bloque comunista soviético.

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Imagen de Alchetron

Latynina personificó al atleta soviético ideal, en una época en la que un socialismo estatal autoritario dominaba esa parte del mundo y se arraigaba las vidas de sus ciudadanos.

Vino de un muy humilde comienzo, sus talentos fueron reconocidos temprano y cultivados con la ayuda de un generoso financiamiento estatal para los deportes.

Cuando empezó a ganar, desvió elogios de su logro individual al hablar del orgullo que sentía por su país como su representante olímpico . Pero Latynina más tarde expresaría desilusión acerca de cómo la propaganda política había manchado su carrera.

Ella nació el 27 de diciembre de 1934, en Kherson, Ucrania, cuando ese país formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.S.S.R.).

En el momento de su nacimiento, los ucranianos habían resistido por la fuerza a la colectivización de sus granjas individuales bajo el líder soviético Josef Stalin durante los últimos años, y las políticas de represalia de Moscú habían llevado a una hambruna generalizada a través de Ucrania, que había sido una vez fértil.

La Segunda Guerra Mundial trajo aún mayores dificultades. Con el país en guerra contra la Alemania nazi, el ciudadano soviético promedio soportó enormes dificultades y escasez de alimentos y combustible.

Latynina había perdido a sus dos padres cuando la guerra terminó en 1945. Cumplió 11 años ese año, y alrededor de este mismo tiempo comenzó a tomar clases de ballet.

Ella aspiraba a convertirse en una bailarina, pero el entrenamiento de ballet estándar en ese momento implicaba ejercicios gimnásticos ocasionales con aros y pelotas, Latynina demostró tanto talento en esto que sus profesores la redireccionaron hacia la gimnasia.

A la edad de 16 años, Latynina había ganado el campeonato nacional de gimnasia de las escuelas. Se graduó de la escuela secundaria en 1953, y un año más tarde en 1954 tomó parte en el Campeonato Mundial de Gimnasia en Roma, Italia, donde se ubicó decimocuarta.

También comenzó cursos en el Colegio de Entrenamiento Físico en Kiev, la capital de Ucrania. Se casó con un compañero allí, Ivan Latynin, y comenzó a competir bajo el nombre de Larisa Latynina.

Su próximo gran evento llegó con los Juegos Olímpicos de Verano de 1956, celebrados en Melbourne, Australia. Los atletas soviéticos eran un elemento relativamente nuevo en los juegos, habiendo participado sólo desde los Juegos Olímpicos de 1952 después de una ausencia de 40 años.

Imagen de The Daily Dos.

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En Melbourne, Latynina formó parte de un equipo de gimnastas rusas que barrieron la competición ese año. Marcó el comienzo de la dominación de las mujeres soviéticas del deporte durante los próximos 40 años.

Ella ganó seis medallas, cuatro de ellas de oro. Su primer lugar terminó en la competición individual y en el salto, empató otra medalla de oro en el ejercicio de suelo con Ágnes Keleti de Hungría.

También ganó una medalla de plata en las barras asimétricas, un bronce para el equipo con aparatos portátiles, este segmento fue descontinuado más tarde, y otro oro para la competencia por equipos.

Estas victorias ayudaron a los soviéticos a avanzar más allá que los Estados Unidos en el medallero permitiendo superar a los Estados Unidos por un amplio margen, 98-74.

Ambos países veían los Juegos Olímpicos como un escaparate de los méritos de sus respectivas ideologías, para los soviéticos, el espíritu colectivo como expresión de la solidaridad nacional y para los estadounidenses el triunfo del individualismo.

En los Juegos de Verano de 1956, celebrados durante las tensiones entre las dos naciones, la medalla de Melbourne fue una victoria decisiva de la propaganda soviética y fue la primera vez que la URSS derrotara a Estados Unidos en el juego de números olímpicos.

Era el momento en que los gimnastas soviéticos comenzaron a dominar el deporte.  Latynina fue la primera gimnasta en lograr el estatus de celebridad a nivel internacional gracias a su actuación olímpica en 1956.

La racha ganadora de Latynina continuó a un ritmo impresionante. Ella ganó cada competición de los campeonatos europeos de gimnasia en 1957, y un año más adelante ganó cada evento excepto en uno.

Ella también ganó en la competición en 1958 mientras tenía cinco meses de embarazo y no había dejado que los médicos del evento lo supieran ya que habría sido forzada a retirarse.

Su hija Tanya nació en diciembre de 1958, por esto Latynina se vio obligada a quedarse fuera del Campeonato de Europa de 1959. En los Juegos Olímpicos de Verano de 1960 en Roma, regresó triunfalmente, ganando otras seis medallas.

Esta vez, tres fueron de oro, en ejercicios en el suelo, y en la competición por equipos, seguido por dos de plata para la barra de equilibrio y barras asimétricas, así como un bronce para el salto.

Fue una de las estrellas indiscutibles de esos juegos, junto con el boxeador estadounidense Cassius Clay que luego se conocería como Muhammad Ali y Wilma Rudolph, la velocista estadounidense.

Una vez más, los soviéticos dominaron estos juegos, ganando 103 medallas en total frente a un récord de Estados Unidos de solo 71.

Latynina fue honrada en casa con algunos de los más prestigiosos premios civiles de la Unión Soviética, incluyendo la Orden de Lenin y la Insignia Soviética de Honor.

Esto concedió ventajas especiales para ella, tales como un mejor apartamento  y la oportunidad de comprar productos de consumo difíciles de obtener. Ella debía expresar entusiasmo y apoyo a su país a cambio de estos privilegios y cumplió su obligación sin vacilar.

Latynina siguió entrenando diligentemente, y su racha ganadora siguió siendo impresionante. En el Campeonato de Europa de 1961 ganó el primer lugar en dos eventos y terminó segunda en otros dos, una hazaña que repitió el año siguiente en 1962 en los Campeonatos del Mundo.

Fue una de las cuatro únicas mujeres en ganar cuatro títulos consecutivos del Campeonato del Mundo, junto con otras dos mujeres rusas, Lyudmila Turishcheva y Svetlana Khorkina, y la gimnasta estadounidense Shannon Miller.

Los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 serían los últimos para Latynina como competidora ya que ella tenía casi 30 años de edad, lo que pasaba la edad normal para las mujeres gimnastas.

Sin embargo, Latynina seguía en plena forma de competición y en Tokio ganó medallas de oro en los ejercicios de piso y en la competición por equipos, medallas de plata para los ejercicios individuales y salto así como un par de bronces para la barra de equilibrio y barras asimétricas.

Su presentación de piso en Tokyo fue tan magistral que muchos en la audiencia lloraron al finalizar su presentación.

Imagen de Sutori

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En el Campeonato de Europa de 1965, Latynina ganó cuatro medallas de plata y un bronce. Un año más tarde, en el Campeonato Mundial de 1966, terminó en undécimo lugar y se retiró oficialmente de la competencia.

Ya se había trasladado al segundo segmento de su carrera, entrenando a una nueva generación de gimnastas rusos de élite, y se convirtió en la entrenadora del equipo soviético en 1966. Su posición como la mejor gimnasta femenina soviética fue asumida por su protegida, Natasha Kuchinskaya.

En los Juegos Olímpicos de 1968 en la ciudad de México, Kuchinskaya fue la gimnasta ganadora de medallas de oro, pero de vuelta en casa, Kuchinskaya comenzó a rehusarse a seguir las reglas.

Ella empezó a desaparecer, a perder entrenamientos y se quejaba, decía que quería hacer una cosa u otra, el cuerpo a cargo del equipo entendía que su fama se le había ido a la cabeza.

Kuchinskaya fue suplantada por otra mujer rusa la pequeña Olga Korbut, una favorita de la audiencia en los Juegos de verano de Munich en 1972, se convirtió en una sensación de la noche a la mañana.

Korbut dominó las competiciones europeas y mundiales, pero Latynina expresó algunas críticas públicas de su estudiante a finales de 1973 en Komsomolskaya Pravda, al periódico nacional para la organización juvenil del Partido Comunista.

En ese artículo, Latynina afirmó que la otra mujer gimnasta soviética superior, Lyudmila Turishcheva, era realmente el líder en la gimnasia femenina rusa.

El artículo en ruso fue recopilado por el Times de Londres, y citó a Latynina diciendo que el estatus de estrella de Korbut era plenamente merecido, pero que la popularidad no daba el liderazgo.

El derecho al liderazgo no es ganado por las apreciaciones de los aficionados. También afirmó que Turishcheva, que había ganado recientemente el Campeonato de Europa después de Korbut sufrió una lesión.

Una explicación más franca del descontento oficial soviético con Korbut fue ofrecida por Latynina en la entrevista de las guerras del deporte soviética un cuarto de siglo más tarde.

Ella expresó que Korbut era más popular en Estados Unidos que en la Unión Soviética. Korbut siempre exigía atención, era una egocéntrica y eso no iba con su forma de hacer las cosas.

La fama de Korbut sería fugaz, ya que en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976 fue expulsada de su escaparate por Nadia Comaneci de Rumania.

Esto parecía señalar el final de la carrera de Latynina entrenando gimnastas de calibre olímpico. El comité de deportes actuó como si hubiera cometido algún pecado mortal porque habíamos perdido, le dijeron que estaba obsoleta, ella se sintió muy insultada, así que tomó la decisión de renunciar.

Después de 1977, Latynina sirvió como entrenadora para un equipo de élite de Moscú y fue la directora de gimnasia para los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú. Dos veces divorciada, se casó con otro atleta, Yuri Israilevich Feldman, con quien vivía en Kolyanino, cerca de Moscú.

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Aun es venerada como una de las mayores atletas de la era soviética, Latynina expresó sentimientos encontrados acerca de su participación en los enfrentamientos deportivos de la Guerra Fría. Latynina expresó que ella creyó, creyó y creyó en su sistema pero que ahora ya no lo sabía.

Información tomada de encyclopedia.com

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¿Qué viene después que un atleta elite se retira?

Muchas veces un atleta de alto nivel siente que su identidad esta dada por lo que hace en el deporte, y al retirarse entra en un conflicto de identidad ya que algo con lo que han convivido fuertemente toda su vida cambia.

Muchos atletas élite pasan toda su vida entrenando en algunos casos gran parte de su niñez y de su juventud, su vida familiar, social y espiritual se ve sacrificada en pos de lograr grandes metas.

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A muchos atletas ni siquiera les gusta pensar en el retiro, esto sin importar de que hayan logrado o no lo que se propusieron.

Una muy buena preparación mental cobra gran importancia, para que cuando llegue el momento del retiro los atletas no caigan en depresión, ellos deben de tener otras metas algo que los haga vibrar, ilusionarse como lo hicieron en el momento que estaban en la cumbre de su deporte.

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Para mi un ejemplo de esto es Michael Phelps quien la primera vez que se retiró anduvo sin sentido fumando, tomando y posteriormente, para su segundo retiro ya tenía a su familia y a su hijo lo que le dio un sentido completamente diferente a su vida, ahora él se dedica a dar charlas a su fundación y a su familia, así como a sus negocios.

Muchos atletas retirados expresan una sensación de vacío en sus vidas, debiendo buscar nuevos esquemas y escenarios para un nuevo estilo de vida. El atleta y ya no se ve sometido a grandes demandas de resultados y también ya no está a la mira de todos.

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Cada atleta reacciona de manera diferente a las transiciones en su carrera, ya sea por una lesión, retiro o un cambio en clubes o equipos.

Cada uno de esos pasos puede tener un gran efecto en los atletas dependiendo de la red de apoyo que tienen a su alrededor.

Otro desafío que enfrentan los deportistas de élite después de la jubilación es el desempleo, muchos no saben dónde comenzar a encontrar un nuevo propósito para su vida.

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Sin embargo, la ironía es que los deportistas de alto nivel tienen mucho que ofrecer al mundo, poseen grandes habilidades como el enfoque, la buena ética de trabajo, el manejo del tiempo, muchos poseen cualidades naturales de liderazgo, todo lo que se necesita es un poco de trabajo para reconocer esas habilidades transferibles y aplicarlas en una nueva esfera.

Los atletas se enfrentan a una serie de desafíos y presiones, y sienten que no pueden expresar que esto les causa tristeza ya que esto sería visto como un signo de debilidad, les da miedo lo que otros puedan pensar de ellos.

Es importante estar atentos para tener una alerta temprana para los problemas de salud mental ya que esto es crucial para los atletas y las personas a su alrededor.

La vida está llena de cambio de hecho cambia a cada segundo sin que lo percibamos, el segundo que ya pasó nunca se repetirá igual en todo su esencia.

Es nuestra conciencia de esto lo que nos puede hacer más abiertos a transformanos y a no quedarnos estancados en el pasado, todos los tiempos pueden ser maravillosos, ninguno es mejor que otro sino que depende de nuestra visión que tengamos de lo que nos rodea.

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Futbolista del Real Madrid y diabético

El defensa del Real Madrid Nacho Fernández de nombre completo José Ignacio Fernández Iglesias llegó a pensar que su carrera llegaba a su final cuando de niño le diagnosticaron diabetes tipo 1. Cuando esto sucedió él apenas tenía 12 años.

Actualmente el jugador de 27 años recuerda que un médico endocrinólogo lo valoró y le diagnosticó, de primera entrada este médico no le dio un panorama optimista en referencia a su carrera deportiva, le fue aconsejado que mejor no siguiera adelante.

Su familia buscó a otro especialista para obtener otra opinión y en este caso el apoyo para continuar fue positivo, de hecho el médico le indicó que la práctica deportiva era importante para él. Actualmente Nacho ya acula más de 100 partidos con el Real Madrid y siete partidos con la selección española.

Al igual que otros deportistas que padecen esta enfermedad le fue autorizado el volver a jugar pero con la condición de cuidar estrictamente su dieta, Nacho sabe que tener diabetes significa que tiene que cuidarse tres veces más que una persona normal para evitar una crisis.

El ve esto como algo positivo ya que lo obliga a tener que cuidarse en su dieta y su descanso además de siempre tener que tener sus inyecciones de insulina cerca de él.

A lo largo de su carrera futbolística, Nacho ya ha ganado la Liga de Campeones dos veces, la cual es catalogada como la competición más prestigiosa en el fútbol europeo, también ha ganado La Liga del fútbol español.

Él sabe que hay ciertos alimentos con los que precisa tener más cuidado, pero esto ha logrado llevarlo muy bien ya que ha estado bajo control y ha trabajado muy de la mano con su médico.

El padecer esta enfermedad desde los 12 años lo ha hecho ser una persona más responsable, que tiene un mejor cuidado de si mismo, él considera esta enfermad como un compañero que estará a su lado toda su vida.

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