Biografía de Muhammad Ali

Muhammad Ali es probablemente el atleta más famoso del boxeo, también fue campeón de peso pesado y además figuró enormemente por su postura pública contra la guerra de Vietnam así como su larga batalla contra la enfermedad de Parkinson.

Nació en 1942 en Kentucky. Muhammad Ali se convirtió en un medallista de oro olímpico a muy corta edad y en el campeón mundial de boxeo de peso pesado en 1964.

Después de su suspensión por negarse al servicio militar, Ali recuperó el título de peso pesado dos veces más durante los años 70.

Desde una edad temprana tuvo que defenderse peleando ya que le tocó crecer cuando aún existían muy marcadas diferencias entre razas en el sur segregado, experimentando los prejuicios raciales y la discriminación de primera mano.

A la edad de 12 años, Ali descubrió su talento para el boxeo a través de un extraño giro del destino. Su bicicleta fue robada, y Ali le dijo a un policía, Joe Martin, que quería golpear al ladrón. Martin le dijo: “bueno, será mejor que aprendas a luchar antes de empezar a desafiar a la gente”.

Además de ser un oficial de policía, Martin también entrenó a boxeadores jóvenes en un gimnasio local.

Ali comenzó a trabajar con Martin para aprender a pelear y pronto comenzó su carrera de boxeo. En su primer combate amateur ganó la pelea por decisión dividida.

En1956 ganaría el torneo de los guantes de oro para los principiantes en la clase de peso semipesado y tres años más tarde, ganó el torneo nacional de los guantes de oro de campeones, así como el título nacional de la unión atlética aficionada para la división del peso semipesado.

Un momento que marcó la vida de Ali se dio cuando fue obligado a bajar de un autobús que era para blancos esto sucedió justo después de regresar de Roma donde había ganado su medalla de oro olímpica.

Él se unió al grupo musulmán negro La Nación del Islam en 1964 y finalmente se convirtió al Islam ortodoxo durante los años setenta.

Ali comenzó más adelante su lucha dando sus opiniónes abiertamente contra la guerra de Vietnam. En abril de 1967, se negó a servir en Vietnam dando como justificación de que era un ministro musulmán practicante con creencias religiosas que le impedían pelear por lo cual fue arrestado pues al negarse a combatir en la guerra cometía un delito grave, esto le costó casi inmediatamente el ser despojado de su título mundial y licencia de boxeo.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos inició un proceso legal contra Ali, que negó su reclamo y fue encontrado culpable de violar las leyes, fue sentenciado a cinco años de prisión en junio de 1967, sin embargo permaneció libre mientras apelaba su condena.

Todo esto lo dejó incapacitado de competir profesionalmente en el ínterin, Ali perdió en esta lucha por sus creencias más de los primeros tres años de su carrera atlética. Luego en 1971 La Corte Suprema de los Estados Unidos anularía la condena.

Después de su retiro dedicó mucho de su tiempo a filantropía, todo lo que su condición neurológica degenerativa causada por su enfermedad de parkinson diagnosticada en 1984 le permitía, se implicó en la recaudación de fondos para su fundación que luchaba contra el parkinson en Arizona.

Un momento muy emotivo se vivió cuando en 1996 encendió la llama olímpica en los Juegos Olímpicos de verano. Él viajó a numeroso países para ayudar a personas necesitadas y en 1998 fue elegido mensajero de paz por su trabajo en el desarrollo de las naciones. En 2005 recibió la Medalla Presidencial de la libertad por parte del presidente George W. Bush.

En vez de construir un museo en su ciudad natal en Louisville, Kentucky, como querían sus fans él pidió un lugar para inspirar a las personas a ser mejores y que tuvieran la fuerza para ser lo que realmente desean ser e inspirarlos a ser respetuosos unos de otros.

Él decía: “soy un hombre ordinario que trabajó duro para desarrollar el talento que me fue dado”.

Realmente una luz se apagó cuando Alí falleció en el año 2006.

Como detalle relevante una de sus hijas siguió sus pasos en el boxeo profesional desde 1999 hasta el 2007 cuando se retiró invicta de todas sus peleas.

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Biografía de Larisa Latynina

Esta gimnasta rusa, nacida en 1934, ganó un impresionante número de dieciocho medallas olímpicas entre 1956 y 1964.

Su récord de medallas es un récord para cualquier atleta en la historia de los juegos, fue también la primera mujer en ganar nueve medallas de oro en una olimpiada.

Sus exhibiciones gimnásticas agradables a la audiencia comenzaron una era de dominación rusa en el deporte, ella fue la primera de una serie de mujeres gimnastas talentosas que ganarían la atención del mundo fuera del bloque comunista soviético.

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Imagen de Alchetron

Latynina personificó al atleta soviético ideal, en una época en la que un socialismo estatal autoritario dominaba esa parte del mundo y se arraigaba las vidas de sus ciudadanos.

Vino de un muy humilde comienzo, sus talentos fueron reconocidos temprano y cultivados con la ayuda de un generoso financiamiento estatal para los deportes.

Cuando empezó a ganar, desvió elogios de su logro individual al hablar del orgullo que sentía por su país como su representante olímpico . Pero Latynina más tarde expresaría desilusión acerca de cómo la propaganda política había manchado su carrera.

Ella nació el 27 de diciembre de 1934, en Kherson, Ucrania, cuando ese país formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.S.S.R.).

En el momento de su nacimiento, los ucranianos habían resistido por la fuerza a la colectivización de sus granjas individuales bajo el líder soviético Josef Stalin durante los últimos años, y las políticas de represalia de Moscú habían llevado a una hambruna generalizada a través de Ucrania, que había sido una vez fértil.

La Segunda Guerra Mundial trajo aún mayores dificultades. Con el país en guerra contra la Alemania nazi, el ciudadano soviético promedio soportó enormes dificultades y escasez de alimentos y combustible.

Latynina había perdido a sus dos padres cuando la guerra terminó en 1945. Cumplió 11 años ese año, y alrededor de este mismo tiempo comenzó a tomar clases de ballet.

Ella aspiraba a convertirse en una bailarina, pero el entrenamiento de ballet estándar en ese momento implicaba ejercicios gimnásticos ocasionales con aros y pelotas, Latynina demostró tanto talento en esto que sus profesores la redireccionaron hacia la gimnasia.

A la edad de 16 años, Latynina había ganado el campeonato nacional de gimnasia de las escuelas. Se graduó de la escuela secundaria en 1953, y un año más tarde en 1954 tomó parte en el Campeonato Mundial de Gimnasia en Roma, Italia, donde se ubicó decimocuarta.

También comenzó cursos en el Colegio de Entrenamiento Físico en Kiev, la capital de Ucrania. Se casó con un compañero allí, Ivan Latynin, y comenzó a competir bajo el nombre de Larisa Latynina.

Su próximo gran evento llegó con los Juegos Olímpicos de Verano de 1956, celebrados en Melbourne, Australia. Los atletas soviéticos eran un elemento relativamente nuevo en los juegos, habiendo participado sólo desde los Juegos Olímpicos de 1952 después de una ausencia de 40 años.

Imagen de The Daily Dos.

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En Melbourne, Latynina formó parte de un equipo de gimnastas rusas que barrieron la competición ese año. Marcó el comienzo de la dominación de las mujeres soviéticas del deporte durante los próximos 40 años.

Ella ganó seis medallas, cuatro de ellas de oro. Su primer lugar terminó en la competición individual y en el salto, empató otra medalla de oro en el ejercicio de suelo con Ágnes Keleti de Hungría.

También ganó una medalla de plata en las barras asimétricas, un bronce para el equipo con aparatos portátiles, este segmento fue descontinuado más tarde, y otro oro para la competencia por equipos.

Estas victorias ayudaron a los soviéticos a avanzar más allá que los Estados Unidos en el medallero permitiendo superar a los Estados Unidos por un amplio margen, 98-74.

Ambos países veían los Juegos Olímpicos como un escaparate de los méritos de sus respectivas ideologías, para los soviéticos, el espíritu colectivo como expresión de la solidaridad nacional y para los estadounidenses el triunfo del individualismo.

En los Juegos de Verano de 1956, celebrados durante las tensiones entre las dos naciones, la medalla de Melbourne fue una victoria decisiva de la propaganda soviética y fue la primera vez que la URSS derrotara a Estados Unidos en el juego de números olímpicos.

Era el momento en que los gimnastas soviéticos comenzaron a dominar el deporte.  Latynina fue la primera gimnasta en lograr el estatus de celebridad a nivel internacional gracias a su actuación olímpica en 1956.

La racha ganadora de Latynina continuó a un ritmo impresionante. Ella ganó cada competición de los campeonatos europeos de gimnasia en 1957, y un año más adelante ganó cada evento excepto en uno.

Ella también ganó en la competición en 1958 mientras tenía cinco meses de embarazo y no había dejado que los médicos del evento lo supieran ya que habría sido forzada a retirarse.

Su hija Tanya nació en diciembre de 1958, por esto Latynina se vio obligada a quedarse fuera del Campeonato de Europa de 1959. En los Juegos Olímpicos de Verano de 1960 en Roma, regresó triunfalmente, ganando otras seis medallas.

Esta vez, tres fueron de oro, en ejercicios en el suelo, y en la competición por equipos, seguido por dos de plata para la barra de equilibrio y barras asimétricas, así como un bronce para el salto.

Fue una de las estrellas indiscutibles de esos juegos, junto con el boxeador estadounidense Cassius Clay que luego se conocería como Muhammad Ali y Wilma Rudolph, la velocista estadounidense.

Una vez más, los soviéticos dominaron estos juegos, ganando 103 medallas en total frente a un récord de Estados Unidos de solo 71.

Latynina fue honrada en casa con algunos de los más prestigiosos premios civiles de la Unión Soviética, incluyendo la Orden de Lenin y la Insignia Soviética de Honor.

Esto concedió ventajas especiales para ella, tales como un mejor apartamento  y la oportunidad de comprar productos de consumo difíciles de obtener. Ella debía expresar entusiasmo y apoyo a su país a cambio de estos privilegios y cumplió su obligación sin vacilar.

Latynina siguió entrenando diligentemente, y su racha ganadora siguió siendo impresionante. En el Campeonato de Europa de 1961 ganó el primer lugar en dos eventos y terminó segunda en otros dos, una hazaña que repitió el año siguiente en 1962 en los Campeonatos del Mundo.

Fue una de las cuatro únicas mujeres en ganar cuatro títulos consecutivos del Campeonato del Mundo, junto con otras dos mujeres rusas, Lyudmila Turishcheva y Svetlana Khorkina, y la gimnasta estadounidense Shannon Miller.

Los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 serían los últimos para Latynina como competidora ya que ella tenía casi 30 años de edad, lo que pasaba la edad normal para las mujeres gimnastas.

Sin embargo, Latynina seguía en plena forma de competición y en Tokio ganó medallas de oro en los ejercicios de piso y en la competición por equipos, medallas de plata para los ejercicios individuales y salto así como un par de bronces para la barra de equilibrio y barras asimétricas.

Su presentación de piso en Tokyo fue tan magistral que muchos en la audiencia lloraron al finalizar su presentación.

Imagen de Sutori

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En el Campeonato de Europa de 1965, Latynina ganó cuatro medallas de plata y un bronce. Un año más tarde, en el Campeonato Mundial de 1966, terminó en undécimo lugar y se retiró oficialmente de la competencia.

Ya se había trasladado al segundo segmento de su carrera, entrenando a una nueva generación de gimnastas rusos de élite, y se convirtió en la entrenadora del equipo soviético en 1966. Su posición como la mejor gimnasta femenina soviética fue asumida por su protegida, Natasha Kuchinskaya.

En los Juegos Olímpicos de 1968 en la ciudad de México, Kuchinskaya fue la gimnasta ganadora de medallas de oro, pero de vuelta en casa, Kuchinskaya comenzó a rehusarse a seguir las reglas.

Ella empezó a desaparecer, a perder entrenamientos y se quejaba, decía que quería hacer una cosa u otra, el cuerpo a cargo del equipo entendía que su fama se le había ido a la cabeza.

Kuchinskaya fue suplantada por otra mujer rusa la pequeña Olga Korbut, una favorita de la audiencia en los Juegos de verano de Munich en 1972, se convirtió en una sensación de la noche a la mañana.

Korbut dominó las competiciones europeas y mundiales, pero Latynina expresó algunas críticas públicas de su estudiante a finales de 1973 en Komsomolskaya Pravda, al periódico nacional para la organización juvenil del Partido Comunista.

En ese artículo, Latynina afirmó que la otra mujer gimnasta soviética superior, Lyudmila Turishcheva, era realmente el líder en la gimnasia femenina rusa.

El artículo en ruso fue recopilado por el Times de Londres, y citó a Latynina diciendo que el estatus de estrella de Korbut era plenamente merecido, pero que la popularidad no daba el liderazgo.

El derecho al liderazgo no es ganado por las apreciaciones de los aficionados. También afirmó que Turishcheva, que había ganado recientemente el Campeonato de Europa después de Korbut sufrió una lesión.

Una explicación más franca del descontento oficial soviético con Korbut fue ofrecida por Latynina en la entrevista de las guerras del deporte soviética un cuarto de siglo más tarde.

Ella expresó que Korbut era más popular en Estados Unidos que en la Unión Soviética. Korbut siempre exigía atención, era una egocéntrica y eso no iba con su forma de hacer las cosas.

La fama de Korbut sería fugaz, ya que en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976 fue expulsada de su escaparate por Nadia Comaneci de Rumania.

Esto parecía señalar el final de la carrera de Latynina entrenando gimnastas de calibre olímpico. El comité de deportes actuó como si hubiera cometido algún pecado mortal porque habíamos perdido, le dijeron que estaba obsoleta, ella se sintió muy insultada, así que tomó la decisión de renunciar.

Después de 1977, Latynina sirvió como entrenadora para un equipo de élite de Moscú y fue la directora de gimnasia para los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú. Dos veces divorciada, se casó con otro atleta, Yuri Israilevich Feldman, con quien vivía en Kolyanino, cerca de Moscú.

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Aun es venerada como una de las mayores atletas de la era soviética, Latynina expresó sentimientos encontrados acerca de su participación en los enfrentamientos deportivos de la Guerra Fría. Latynina expresó que ella creyó, creyó y creyó en su sistema pero que ahora ya no lo sabía.

Información tomada de encyclopedia.com

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