Biografía de Greg Louganis

Este campeón en la especialidad de clavado estadounidense ganó 13 campeonatos mundiales e hizo historia en los Juegos Olímpicos de 1982, ya que en el primer clavado obtuvo una puntuación perfecta.

Nació en San Diego, California en 1960, comenzó una notable carrera como clavadista mientras estaba en la universidad y ganó un récord de 47 campeonatos nacionales y 13 mundiales. A lo largo de su carrera, sus premios también incluyen cinco medallas olímpicas cuatro de oro y una de plata, fue el primer clavadista que obtuvo una puntuación perfecta de 10.

Enfrentó muchos obstáculos personales antes de ganar el oro olímpico. Fue adoptado por Peter y Frances Louganis, uniéndose a una hermana mayor adoptada en la familia. Louganis tenía una relación difícil con su padre que los maltrataba físicamente. También sufrió en manos de sus compañeros que se burlaron fuertemente de él por su dislexia y por su color de piel. Uno de sus padres biológicos es de ascendencia samoana.

Tuvo la fortuna de que a una temprana edad descubrió algo en lo que se destacó. Había tomado clases de danza y gimnasia y luego comenzó a tomar sus movimientos acrobáticos en una nueva dirección en la piscina de su familia. Después de tomar clases de clavados, Louganis comenzó a competir en el deporte alrededor de los 9 años de edad. Atrapó a los jueces en los Juegos Olímpicos de 1971 dos años más tarde, obteniendo una puntuación perfecta de 10 durante esta competición nacional.

A la edad de 16 años, Louganis compitió sus primeros Juegos Olímpicos en Montreal, Canadá ganando la medalla de plata en el evento de la plataforma de hombres de 10 metros, perdiendo la medalla de oro ante el famoso clavadista italiano Klaus Dibiasi. Louganis tuvo que esperar seis años para su siguiente oportunidad de clasificarse a otra olimpiada debido al boicot de los Estados Unidos para los juegos de verano de 1980 en Moscú.

En los Juegos Olímpicos de Verano de 1984 en Los Ángeles, Louganis logró medallas de oro tanto en el trampolín masculino de 3 metros como en los eventos de plataforma de 10 metros, se convirtió en el primer clavadista en romper la marca de 700 puntos en la puntuación de la plataforma de los hombres en la historia olímpica.

Mientras hacía parecer sus victorias olímpicas como algo fácil, se enfrentó a un nuevo desafío en sus próximos Juegos Olímpicos. Louganis había descubierto antes de los juegos que era VIH positivo. Su primo fue la persona que tomó la muestra de sangre y realizó el test le aconsejó que siguiera adelante con su vida deportiva que era la mejor decisión que podía tomar que él se iba a encargar de apoyarlo con todo lo que requiriera médicamente, fue así como Greg tomó fuerza y decidió tomar el consejo de su primo y decidió continuar con su meta clara de la búsqueda del oro.

Otro momento fuerte en la vida decreto fue el momento de decirle a su entrenador que en realidad era su amigo que era VIH positivo su entrenador sintió un gran dolor y miedo pero lo vio a los ojos y le dijo vamos a salir de esto. Los dos tomaron la decisión de mantenerlo en secreto pues sabían claramente que si lo daban a conocer eso significaba que Greg no podría seguir compitiendo ya que para ese momento esta enfermedad era altamente rechazada por la sociedad y existía aún muchísimo más desconocimiento del que existe hoy en día.

Para ese momento la única medicación que existía para el tratamiento del VIH era una altamente tóxica conocida como AZT, cada cuatro horas debía ingerir dos cápsulas de este medicamento por lo cual la vida de Greg se definió partir de ese momento en lapsos de cuatro horas cuando la alarma de su reloj sonaba para acordarle que era tiempo de su medicación.

Sus luchas nunca fueron sencillas Greg ha manifestado que durante su paso en las olimpiadas recibió mucho rechazo por parte de sus compañeros de equipo debido a sus preferencias sexuales.

En los Juegos Olímpicos de Verano de 1988 celebrados en Seúl, Corea del Sur, Louganis se lastimó durante los preliminares del trampolín de 3 metros, se golpeó su cabeza en el trampolín durante su clavado, cayendo torpemente en el agua. Alrededor de media hora más tarde, Louganis regresó a la competencia después de recibir algunas suturas. Su mentalidad fuerte dijo “hemos trabajado demasiado tiempo y duro para llegar aquí, y no quiero rendirme sin luchar”. Así logró clasificar.

Cuando esto ocurrió Greg estaba consternado pues sabía que había una herida abierta en su cabeza de donde salía sangre y no sabía si decir que era VIH positivo estando en ese momento compitiendo en Seúl Corea tomó la decisión de callar pues tenía claro que si decía la verdad sería inmediatamente deportado sin tener la oportunidad de competir.

Después de los eventos clasificatorios su entrenador conversó con él y le dijo “tengo claro que tu confianza está muy debilitada pero quiero que sepas que si no puedes creer en ti mismo cree en mí porque yo estoy completamente convencido de que tú puedes lograrlo”.

Ésa noche Greg durmió con toda esta maraña mental en su cabeza y por supuesto siendo despertado cada cuatro horas por su alarma para recordarle la toma de su medicamento y sabiendo además que al día siguiente vendrían dos finales olímpicas sobre sus hombros.

Al día siguiente entró en juego su fortaleza mental y logró realizar un regreso notable y majestuoso que le permitió ganar el oro para la plataforma de 3 metros y no solo esto sino que también ganó el oro para la plataforma masculina de 10 metros, realmente algo digno de admirar.

Esa noche el equipo de clavados de los Estados Unidos recibió un anillo de agradecimiento, durante el evento él dirigió unas palabras a su entrenador en donde le dijo “quiero agradecerte por todo porque solamente tú sabes lo que esto ha significado”.

En 1989, Louganis se retiró oficialmente del clavado. Trabajó un poco como actor, en 1995 publicó su autobiografía donde escribió sus experiencias de vida que se convirtió en un best-seller Breaking the Surface, en la que salió como un hombre gay y reveló públicamente su estado ceropositivo. Compartió su noticia en entrevistas con Oprah Winfrey y Barbara Walters. La información sobre su estado causó cierta controversia en el mundo del deporte. También en su libro, discutió sus problemas de abuso de sustancias, la depresión y su relación abusiva con su gerente de negocios.

Muchos profesionales del deporte han declarado que si Greg hubiera sido un clavadista heterosexual hubiera podido hacer millones con su historia y sus éxitos sin embargo debido a la homofobia y todo lo que gira en su entorno él simplemente se retiró y se apartó.

Louganis se ha convertido en un orador nacional sobre temas como la dislexia, la violencia doméstica y la superación de la adversidad. También ha trabajado como comentarista para los Juegos Olímpicos de 1992 y 1996. No fue hasta el año 2011 en que un entrenador del equipo olímpico de clavadistas de los Estados Unidos se acercó y le preguntó ¿cómo puedo hacer para que te involucres nuevamente en el deporte de los clavados necesito tu ayuda para el equipo? Su respuesta dejó desconcertado a este hombre ya que le dijo que solamente tenía que pedírselo, el entrenador desconcertado le preguntó ¿por qué dices eso nunca nadie te ha pedido ayuda dentro del equipo? Él le respondió que no, que nunca más después de que se retiró lo habían hecho sentir bienvenido.

Fue así como hasta 22 años después de su retiro toda su experiencia y valor como deportista olímpico con logros únicos fue nuevamente valorada e inició su trabajo como mentor de otros clavadistas más jóvenes observando y haciendo recomendaciones de lo que pueden corregir para mejorar sus programas de entrenamiento. De hecho su aporte va más allá que un punto de vista técnico su aporte de mayor valor es dar fortaleza mental a los atletas algo en lo que la vida lo ha hecho un experto. Su regreso al mundo profesional de los clavados motivó a HBO a realizar un documental en referencia a la vida de Greg llamado “Back on Board”.

Con la muerte de sus padres adoptivos Peter y Francis Louganis Greg decidió que ya era hora, de conocer a su familia biológica a sus 57 años, él quería escuchar de la fuente original la verdad de lo que pasó. De esta manera en 2017, Louganis se reunió con su padre biológico Fouvale Lutu en Hawai. Lutu era sólo un adolescente cuando Greg nació. A los 9 meses el niño fue adoptado por Peter y Francis Louganis.

Lutu se presentó a Louganis en Hawai a mediados de los años ochenta y desde ahí se habían mantenido en contacto. Louganis quiso pedirle a su padre una reunión con su familia, y así lo hicieron, Greg estaba impresionado de lo grande que era su familia biológica.

Fouvale Lutu quería criar a Greg, pero no pudo, los tiempos y las situaciones eran muy diferentes, por lo que Greg dice entender totalmente la decisión que tomó su padre y a pesar de todo él dice sentirse tremendamente agradecido y bendecido.

Esta reunión ha traído alivio a su padre biológico que vivió todos estos años con dolor en su corazón tras la decisión que tomara de dar en adopción a su hijo, su padre se siente feliz de tener a su hijo de vuelta y entre sus seres queridos. Esperan que ya estando juntos puedan acumular más recuerdos. En ellos se refleja un amor genuino de padre e hijo.

Biografía de Eric Moussambani

Era una mañana de abril del 2000 cuando un joven de 22 años escuchaba la radio en su casa en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, él era Eric Moussambani.

Se daba un anuncio en donde se invitaba al público que quisiera intentar un lugar para ser parte de una representación olímpica nacional de natación a participar en un evento para elegir a los candidatos. El joven ni siquiera era miembro de un club, y mucho menos del equipo nacional, pero aún así se comprometió a asistir al evento para elegir a los miembros que serían los representantes.

Fue el único que se presentó y por esto fue seleccionado para los Juegos de Sydney.

A él le gustaba la natación un deporte nada popular en su país y entrenaba solo sin asesoramiento y sin experiencia en una piscina de 13 metros que le autorizaron a utilizar en un hotel de su localidad. El único horario de uso que le autorizaron era de 5 am a 6 am sólo por tres horas a la semana, por lo cual para poder tener más oportunidades de practicar solía ir a nadar a los ríos y al mar.

Sus asesores fueron los pescadores de la zona que le decían como debía mover sus piernas dentro del agua y cómo nadar., nada de profesional en absoluto.

Moussambani siempre fue activo cuando era niño, su familia a veces se las veía difícil para comprarle cualquier equipo. Él creció en Malabo con su madre y sus hermanas y de niño solía jugar fútbol americano, voleibol y baloncesto, pero no era bueno en ninguna de ellas.

También le gustaba el ciclismo, pero su madre nunca pudo comprar una bicicleta, porque en ese momento era demasiado cara por lo que aprendió a andar en bicicleta con las que tomaba prestadas de sus amigos.

Moussambani tenía 22 años cuando fue a Sydney para los Juegos, ni siquiera había oído hablar de Sydney o Australia, además era la primera vez que salía de su país, este viaje les llevó tres días con una gran cantidad escalas.

Moussambani ganó el pase a los Juegos Olímpicos sin cumplir con los requisitos mínimos de calificación a través de un sorteo de comodines diseñado para fomentar la participación de los países en desarrollo que carecen de instalaciones de formación completa.

Eric no asistió solo a estas olimpiadas, en su equipo iba la representante femenina, Paula Barila Bolopa, la única nadadora ecuatoguineana en los Juegos Olímpicos del 2000. Ella compitió en el evento femenino de 50 metros libre, luchando por terminar la carrera con un tiempo de 1:03.97. Con este tiempo estableció un récord para el tiempo más lento en la historia olímpica para una distancia de 50 m en estilo libre.

 

Cuando Eric llegó a su destino su mirada se llenó de asombro, miró la Villa Olímpica, las instalaciones en Homebush Bay, donde vio por primera vez una piscina de 50 metros, estaba realmente asustado pues sabía que debía recorrer esa piscina dos veces, para eso había llegado hasta Sydney.

Mientras preparaba su evento casualmente estaba al mismo tiempo entrenando el equipo estadounidense y aprovechó para ver sus técnicas de cerca y aprender de ellas. También recibió asistencia de un entrenador sudafricano, esto después de comprobar con Moussambani que él era realmente un nadador que competía en los juegos. Este entrenador tuvo la amabilidad de poner en sus manos un par de lentes de competición, unos trajes de natación y le ayudó a trabajar en su técnica.

El evento de Moussambani sería en la mañana del 19 de septiembre del 2000, cuando salió a la competición masculina de 100 metros libre con Karin Bare, de Nigeria, y Farkhod Oripov, de Tayikistán. Después de que sus compañeros competidores fueron descalificados por hacer salidas en falso, Eric de repente se encontró nadando solo en el carril 5.

Según cuenta él en una entrevista, dijo que se sintió muy bien los primeros 50 metros y se enfocó en su mente para decirse que podía seguir adelante hasta el final. Sabía que todo el mundo tenía su mirada puesta en él incluyendo su familia, su país y sus amigos. Contrario a cualquier nadador en una olimpiada para él el tiempo no era importante lo único que quería era terminar.

Al dar la vuelta en los primeros 50m se sintió desfallecer sus piernas se tensaron y tuvo la impresión de que no iba a ninguna parte, para ese momento la multitud le gritaba que siguiera y esto le llenó de fuerza para terminar.

Fue así como se convirtió en el primer nadador de su país en competir en los 100m libre en una competición internacional. Y lo hizo con un tiempo de 1:52.72. Este fue el tiempo más lento en la historia olímpica, aunque tuvo problemas para terminar la carrera, técnicamente él la ganó.

Curiosamente en esta olimpiada se estableció un nuevo récord mundial por parte de Pieter van den Hoogenband con un tiempo de 47.84 en las semifinales.

Después de este evento Eric saltó a la fama y fue buscado para dar entrevistas, todos querían saber su historia de cómo había llegado y nadado su prueba ganadora.

Con el paso de los años Eric ahora es un ingeniero en informática y a su vez ha logrado que en su país hayan dos piscinas de 50 m e increíblemente ha logrado establecer una marca en su país de 57 segundos en 100 m además ahora se dedica a entrenar a otros jóvenes en su país que quieren ser nadadores profesionales, tiene a su cargo el equipo nacional de natación de Guinea Ecuatorial.

Un día normal para Eric inicia a las 5 am para correr tres kilómetros, luego tomar una ducha, desayunar y luego irse a trabajar de 8am a 5pm. Luego entrena a los nadadores los martes, jueves, viernes y sábados, de 6 a 10 pm.

Eric es realista y sabe que las probabilidades de su equipo contra las potencias deportivas del mundo son extremadamente reducidas. No es sencillo educar o entrenar al equipo nacional de natación en Guinea Ecuatorial sin los materiales de capacitación para ir superando objetivos.

Él desea promover la natación en su país.

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Nuevos retos nutricionales

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los atletas durante el entrenamiento de resistencia y la competencia?

Estos son los nuevos retos a los cuales se les debe de poner especial atención.

1. Fluido insuficiente
Si bien existe cierta preocupación por la hiperhidratación y los niveles bajos de sodio en la sangre, el fracaso en absorber suficiente líquido es un problema mucho más generalizado.

El ejercicio entorpece el mecanismo natural de la sed, por lo que es común que muchos atletas no beban lo suficiente. La deshidratación es una de las principales razones para el mal desempeño, ya que no sólo aumenta su ritmo cardíaco, sino que puede hacer que el ejercicio parezca más difícil, lo que se conoce en el deporte como un aumento en el esfuerzo percibido.  También reduce el funcionamiento mental, puede conducir a malestar estomacal y contribuir a un golpe de calor ya que el cuerpo lucha para refrescarse eficazmente.

Para asegurar una hidratación adecuada lo ideal es comenzar el ejercicio bien hidratado y practicar un buen programa de hidratación para igualar las pérdidas de sudor. Las necesidades de fluidos varían en función de una variedad de factores como las condiciones ambientales, la ropa, la intensidad del ejercicio y las tasas de sudoración individuales. Beber temprano y en intervalos regulares durante el entrenamiento y la carrera, en lugar de tomar mucho líquido en un solo momento es mucho mejor.

Las directrices actuales sugieren que aproximadamente de 400 a 800 ml por hora de ejercicio o aproximadamente una media taza a una taza de líquido cada 15-20 minutos sería un buen comienzo.   La mejor manera de medir si estamos bien hidratados es medir el peso corporal antes del ejercicio y de nuevo después del ejercicio con el objetivo de hacer todo lo posible para mantener nuestro peso.

El sodio ayuda a estimular el deseo de tomar fluidos y promueve la retención de líquidos. Los alimentos que contienen sodio, suplementos electrolíticos y bebidas deportivas son esenciales para eventos de más de dos horas y media, e incluso pueden proporcionar algún beneficio para eventos más cortos.

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2. Carbohidratos insuficientes
Los carbohidratos son el nutriente más incomprendido por los atletas. Personalmente tuve este problema y al acudir a mi cita de control pude corregir el error y ahora me siento mucho mejor realizando mis entrenamientos, los carbohidratos bien manejados son vitales para nuestra salud no solo como atletas sino como personas con una vida llena de actividades.

Los carbohidratos se almacenan en el cuerpo como glucógeno y son como la gasolina para los músculos. No tener suficientes carbohidratos en general en nuestra dieta conduce a síntomas variados como fatiga, músculos débiles y pesados, aumento del esfuerzo percibido y náuseas.

Después de 1,5 a dos horas de actividad continua a una intensidad moderada sin carbohidratos, el rendimiento físico y mental se reducirá como resultado del agotamiento de glucógeno que se conoce comúnmente como golpear la pared. Comience la reposición ingiriendo carbohidratos temprano durante el ejercicio de resistencia. Dado que toma el tiempo para que el carbohidrato sea digerido y entre en el torrente sanguíneo, comience a suplementar dentro de la primera hora.

Las guías de carbohidratos actuales sugieren lo siguiente durante el ejercicio:

Ejercicio menor de 45 minutos: no es necesario
Ejercicio de alta intensidad sostenido entre 45-75 minutos es recomendable consumir pequeñas cantidades de carbohidratos incluyendo una bebida, puede ser que la misma bebida ya contenga reposición de carbohidratos al ser especializada para entrenamientos de resistencia.
Ejercicio de resistencia 1-2.5 horas es necesario consumir de 30 a 60 gramos por hora.
Ejercicio de resistencia mayor de 2.5 a 3 horas lo ideal es consumir hasta 90 gramos por hora, ejemplos de 90 gramos de carbohidratos son: el consumo de dos bananos o taza y media de avena, dos tortillas de harina de trigo, tres papas asadas grandes.


3. Poca variedad
La mezcla de carbohidratos de alimentos en combinación con bebidas durante el deporte de resistencia es de gran importancia.

Para eventos de más de 2.5 horas, usar diferentes tipos de carbohidratos en lugar de los mismos carbohidratos puede ayudar a mejorar el rendimiento de resistencia, aprender a mezclar opciones puede tolerarse mucho mejor por el intestino y causarnos menos problemas de digestión.

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En otras palabras si seleccionamos para competir o entrenar solamente dos opciones de comida o bebida en lugar de una mayor variedad, también esto puede provocarnos que no deseemos comer lo mismo por tanto tiempo y optemos por no comer.

Es importante tomar en cuenta que para efectos prácticos a pesar de tantas opciones siempre la comida verdadera es lo que funciona mejor, y cuanto más simple mejor.

Es importante escuchar nuestros cuerpos para saber lo que necesitamos y lo que nos da mayor beneficio en vez de seguir modas nutricionales, ya que lo que nos quieren vender y lo que realmente nos conviene es distinto. Sí comemos algo que no nos cae bien por más de moda que esté no va a funcionar para nosotros.

Mi nutricionista me ha hecho alejarme del miedo de consumir carbohidratos simples cuando entreno como por ejemplo arroz blanco, dulces, frutas, miel, pan blanco pues todo esto será consumido de manera muy favorable por el cuerpo durante los entrenamientos, sin embargo si no se entrena en esos casos la alimentación sí debe basarse mas en carbohidratos complejos.

Libros que he escrito para ti:

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